Recursos Genéticos

La diversidad genética es la variedad de genes dentro de una misma especie y esta diversidad es la materia prima sobre la que trabaja la selección natural que confiere el potencial adaptativo de un individuo al medio ambiente en que vive.

Los recursos genéticos de Nicaragua son elementos importantes para la seguridad y soberanía alimentaria de los y las nicaragüenses y son la materia prima utilizada por hombres y mujeres que se dedican al resguardo de la riqueza genética del país.

Nicaragua cuenta con un capital genético muy importante, entre las que se pueden señalar especies cultivadas principalmente aquellas originarias de la región biogeográfica (maíz, frijol, cacao, cucurbitáceas, capsicum spp, entre otras). Es significativo mencionar que Nicaragua alberga una población de maíz teocintle (Zea nicaraguensis Iltis & Benz), ancestro del maíz, ubicada en el Departamento de Chinandega y en función de proteger ese recurso genético el Gobierno lo declaró como la Reserva de Recursos Genéticos de Apacunca (RRGA).

Esta riqueza genética está siendo administrada tanto por instituciones de gobierno como por familias campesinas, quienes están trabajando por el rescate y conservación de los recursos genéticos de origen ancestral. Estos recursos genéticos nativos tienen una mejor adaptación local y son eslabón importante para la economía campesina, ya que garantizan la seguridad y soberanía alimentaria.

A la fecha se cuenta con información de más de 500 variedades distribuidas en los cultivos siguientes:

Cuadro No. 1 Variedades Genéticas Agrícolas de Nicaragua.

                  Variedades de Cultivos Cantidades
Maíz     135
Frijol Común     147
Otras Leguminosas Comestibles        31
Sorgo Y Millón        39
Arroz      16
Trigo Harinero Del Pan        3
Hortalizas Y Frutales Herbáceos     90
Árboles Frutales       64
Plantas Aromáticas Y Medicinales     30

Fuente: Información suministrada por Alianza de Semillas de Identidad.

Es importante mencionar, que una buena parte de la conservación de este patrimonio genético lo realizan familias campesinas quienes se han organizado para rescatar el conocimiento asociado a las semillas criollas. Hoy día en el país existen 342 bancos comunitarios de semillas criollas, distribuidos en los diferentes departamentos del país.

Por su parte el Gobierno a través del Instituto Nicaragüense de Tecnología Agropecuaria (INTA), ha rescatado variedades criollas de granos básicos, con el objetivo de conservar, y utilizar fuentes genéticas para mejoramiento de rendimientos, tolerancia a enfermedades y adaptación a condiciones adversas del clima.

Actualmente cuentan con 403 variedades resguardadas de arroz, frijol, maíz y sorgo, correspondiendo las mayores muestras a maíz y frijoles. Se ha logrado avanzar en la caracterización molecular de 45 materiales criollos y silvestres[1].

El INTA cuenta con dos Centros de Desarrollo Tecnológicos (CDT), ubicados en El Rama (CDT El Recreo) y Kukra Hill (CDT Kukra Hill), ambos CDT poseen germoplasmas colectados a nivel nacional, así como introducidos y característicos del trópico húmedo nicaragüense. El uso de estos recursos genéticos ha sido para la producción de semillas (Cacao, Musáceas, Hevea, Citrus, Bambú), para investigación (cacao) y conservación. También existe un CDT en el Pacífico específicamente en el Departamento de Carazo llamado “Campos Azules” que apoya la fruticultura.

También es importante señalar, el impulso que en este campo se le ha dado a la investigación. A la fecha se contabilizan 22 investigaciones realizadas sobre los recursos Fitogenéticos.  


[1]Recursos Fitogenéticos del INTA 2014.

  

{tab Recursos Genéticos Vegetales|red}

Actualmente en el mundo se conocen cerca de 270,000 especies de las cuales 100,000 especies son hongos y líquenes, 80,000 son protozoos y algas. En Nicaragua se encuentran reportados con material de respaldo unas 6,500 especies de plantas vasculares, donde se incluyen helechos, gimnospermas y angiospermas, distribuidos de las siguiente maneras; 223 familias, de las cuales 6 son gimnospermas, 38 monocotiledoneas y 179 dicotiledoneas. De las 223 familias 42 son monotípicas y 88 están representadas en un solo género. De todas las familias de plantas, más del 30% de los géneros se encuentran en cinco familias; Orquídea, Leguminosa, Asteraceas, Poaceas y Rubiaceas (Grijalva, 1998).

La información recopilada respecto a las especies vegetales de importancia económica y/o potencial de uso, es de 534 especies representando esto el 8.2 % de los datos reales reportados en el país (6,500 especies), o el 4.5 % si utilizamos el supuesto de que en el país existen cerca de 12 mil especies, como lo reportan otros investigadores.
Si se hiciera la relación sobre el número de familias, resulta que se ha estudiado el 80% de ellas o sea 177 familias de 223 reportadas. Evidentemente, está información es una aproximación de la situación actual de los recursos filogenéticos, sin embargo, en ambos casos no se llega al 25% en cuanto al uso y aprovechamiento de la diversidad genética de las especies domesticadas, lo que evidencia la necesidad de realizar acciones tendientes al aprovechamiento y conservación de estos y otros recursos.
Uno de los aspectos más importantes del estudio y manejo de la biodiversidad es el relacionado con las especies vegetales y animales domesticadas por el hombre, y que constituyen el sustento de su economía y su dieta alimenticia.
El estudio, clasificación y conservación de los parientes silvestres de las variedades desarrolladas localmente, es una necesidad básica para proteger y mejorar la base genética de estos cultivos (incluyendo los pastos y otras especies forrajeras). La importancia de la diversidad agrícola o sea especies nativas e introducidas, que son utilizadas en la agricultura nacional, se refleja en los registros de los bancos genéticos del país. Hasta el momento este germoplasma ha mostrado adaptabilidad agro ecológica, así como variaciones morfológicas y fisiológicas importantes dentro de cada una de las especies de importancia económica, que han sido desarrolladas por la manipulación consciente o inconsciente de los agricultores.
En estos datos preliminares se muestra el potencial de nuestro patrimonio genético en especies cultivadas, principalmente de aquellas especies originarias de nuestra región biogeográfica (maíz, fríjol, cacao, cucurbitáceas y capsicum spp entre otras). El desarrollo de este potencial fitogenético contribuirá a ampliar la oferta de productos vegetales para consumo interno y de exportación, basándose en programas apropiados de selección, mejoramiento genético, producción y conservación de germoplasma y tejidos seleccionados. A continuación, se describen de manera preliminar los principales grupos de especies de importancia económica y/o alimenticia.

Cuadro No. 2.
Relación de uso de la diversidad genética de las especies vegetales y su porcentaje con relación a su centro de origen.

No. Cultivos Especies Familias Porcentaje
1 Hortícolas 21 7 9
2 Granos Básicos 4 3 50
3 Oleaginosas 7 4 14
4 Raíces y Tubérculos 22 8 5
5 Industriales y Textiles 17 12 29
6 Medicinales 119 46 16
7 Forestales 117 37 31
8 Especias 26 11 20
9 Frutales 91 28 37
10 Especies forrajeras 37 4 10
11 Abonos Verdes 7 2 71
12 Cultivos no Tradicionales 26 8
13 Malas Hierbas 13 40 10
 Total 534 177 28

Fuente: MARENA Estrategia Nacional de Biodiversidad

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A la fecha se han identificado un poco más de 1,880 especies de vertebrados en el país y aproximadamente 1,400 de especies invertebrados. En el grupo de los invertebrados hace falta mucha investigación para poder describir adecuadamente la biota. Hasta el momento las especies endémicas registradas son 20 en los vertebrados, y en el caso de los invertebrados es difícil especificar una cifra definitiva (Zúñiga 1998). 

En cuanto al uso de la diversidad genética animal, esta es aproximadamente la mitad en cuanto a la diversidad vegetal, pero asumiendo que existen 1,200 especies (tal y como esta reportado), la información recopilada refleja que solamente se ha estudiado el 47 %, sin embargo este dato está sobre valorado, lo cual evidencia, que al igual que los vegetales, existe también una sub utilización de la fauna domesticada. A continuación se describe un poco y de forma general esta diversidad animal. 

En Nicaragua, la fauna domesticada ha desarrollado un trabajo de crianza bastante modesto, pero el mismo ha mostrado interesantes resultados, especialmente en el caso del ganado bovino (Bos taurus). El ganado criollo nicaragüense ha sido conservado, seleccionado y mejorado hasta dar origen a una raza especial, conocido como ganado Reyna, la que está especialmente adaptada a las rústicas condiciones del trópico Centroamericano y cuyas cualidades productivas han sido elogiadas internacionalmente. En la actualidad se desarrollan esfuerzos para la recuperación del hato puro de esta raza existente en el país. Sin embargo, los esfuerzos son complicados, lentos y algunas veces agotadores. Actualmente existen entre 600 y 800 animales de esta raza (Blandino 1999, Comunicación personal).

Otras especies utilizadas intensamente, aunque no sean sometidos sistemáticamente a trabajos científicos de crianza y mejoramiento son el caballo (Eguus caballus), el cerdo (Sus scrofa), y la gallina (Gallus domesticus), de los cuales existen gran cantidad de variedades criollas que constituyen una importante base genética para el mejoramiento y producción animal. En especial la gallina guinea la cual puede ser sustituta de carne, sobre todo en áreas rurales dado su fácil manejo (Pardo 1996).

En cuanto a los mamíferos, existen 10 especies utilizadas en el país pertenecientes a 9 familias, todos originarios de otros continentes, sin embargo debido a su antigua introducción estas especies tienen representantes criollos o acriollados. De las especies de mamíferos, los más importantes son los vacunos dado que aportan carne para la exportación y el consumo nacional, además de productos lácteos y cuero. En segundo lugar están los cerdos cuya producción de carne es destinada al consumo interno. Las demás especies de mamíferos son de menor importancia, algunos meramente utilizados para el trabajo como los equinos, otros contribuyen a la alimentación como cabros, ovejas y conejos, y finalmente otros como mascotas tales como perros y gatos.

Igualmente considerándolas como fuente de alimentación, las aves en el país comenzaron a incrementarse a partir de los años setenta, principalmente en pollos de engorde y/o ponedoras. En la actualidad, este rubro presenta un incremento pero siempre en la línea de producción de carne, huevo y últimamente para alimento en forma de embutido (MAG-FOR 1996).

Se ha reportado que el país cuenta con 676 especies, predominando la familia de los Psitácidos con 13 especies, de las cuales 14 son nativas representando esto el 78% de la variabilidad entre medio-alto en cuanto a tecnología.

En el área de los peces y similares, estos han sufrido un incremento continuo en los niveles de explotación a tal punto que las faenas de pesca han sido extensivas e intensivas y sin control en el tamaño de los especímenes capturados, de forma tal que entre el 20 y 30 % del total de la pesca son individuos fuera de tipo lo que obliga a desecharlos y consecuentemente se produce la erosión de la diversidad genética inter e intra especies, a tal punto que muchas especies han desaparecidos o están a punto de desaparecer.

Existe poca información acerca de la fauna invertebrada terrestre y acuática, siendo esta una de la menos conocida en el país. Hay pocas y limitadas colecciones de referencia, siendo la más importante la del Museo Entomológico de León, aunque existen otras menores en las Universidades de Managua (UCA y UNAN).

La diversidad de especies de insectos en el país es muy amplia. Esta diversidad se refleja en los registros de insectos de importancia económica, como son los que se alimentan de cultivos y granos almacenados. En el país existen alrededor de 350 especies pertenecientes a 42 familias del orden insecto que dañan estos cultivos.

En el país hay 42 cultivos de usos alimenticios entre los que se destacan el fríjol, maíz, papa y arroz, que son los que mayormente sufren el ataque de los insectos. Entre los menos afectados, está el banano, sorgo, y rábano (MAG-FOR 1998). Además de los insectos que afectan los cultivos y que por ello son de importancia económica nacional, también se destacan insectos que producen sustancias útiles y de gran valor comercial, por ejemplo: las abejas domesticadas que producen miel y cera. También está el grupo de insectos que juega un papel importante en la polinización de las plantas. No se puede dejar de mencionar a aquellos grupos que hacen aportes como los insectos enemigos naturales de las plagas, los consumidores de carroña, los mejoradores del suelo e insectos de valor estético, entre otros.

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